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sábado, julio 30, 2016

Ser optimista, ser el cambio y vivir con principios de felicidad de Mark Stevenson




Jacobo Malowany coach hace el cambio en la vida de las personas y como actuamos con las personas es lo que   explica Mark Stevenson , este articulo y el video es parte de lo que hacemos como un coach ontológico. si necesita ser más que hoy en forma ecológica y sin dañar a otros. Confiar poder en lugar de ejercerlo,  saber compartir. Espero que les sirva este aporte. Si necesitas un coach llama al 0059899781900 para una sesión y on line o presencial empieza a ser más líder.



Mark Stevenson  escribe:

Estos principios surgen de mis observaciones de individuos brillantes. Tengo mucha suerte con mi trabajo, porque me permite conocer a gente extraordinaria que hace cosas buenas todo el tiempo. He tenido la suerte de conocer a muchas de estas personas. Mi propósito inicial era dilucidar lo que tienen en común, lo que les une, si era su manera de pensar o de actuar. 

Estuve investigando durante unos dos años y acabé por descubrir que todas comparten estos ocho principios. Muchas de ellos no son conscientes de que los comparten ni se los plantean como tales, pero estos principios existen. A continuación los redacté e intenté ponerlos en práctica y, al hacerlo, me di cuenta de que lograba hacer más cosas. 
Estos son los ocho principios:

- 1. El optimismo es un posicionamiento moral. Un optimismo pragmático, no de castillos en el aire. La vida es una elección, debemos imaginarnos un mundo mejor e intentar mejorarlo con pequeñas acciones en lugar de quejarnos del status quo.

- 2. Todas las personas que hacen cosas buenas están comprometidas con un proyecto superior, un proyecto que va más allá de sí mismas. Las personas felices suelen tener un proyecto que está por encima de ellas.

- 3. Hay que abrirse a la evidencia, basarse en los hechos objetivos. "Tenemos que pensar como los ingenieros, no como los políticos."

- 4. Las ideas deben compartirse, no protegerse. en Internet la gente comparte sus ideas todo el tiempo. Cuanto más se amplifica una idea, más fuerza adquiere. La innovación es el entorno en el que las ideas practican el sexo. 

- 5. No pasa nada si te equivocas, lo irresponsable es no intentarlo. Para algunas personas, equivocarse es una estrategia. Pero para otras personas cometer un error es catastrófico, un fracaso. Una vez le preguntaron a Keith Richards de los Rolling Stones cómo se le ocurrían esos magníficos riffs de guitarra. Y dijo: «Empiezo a tocar hasta que cometo el error adecuado.»

- 6. Somos lo que hacemos, y no lo que tenemos intención de hacer. Nadie se define a sí mismo como una persona amargada, cínica o complicada, le echa la culpa de su mal carácter a los demás o las circunstancias, pero lo cierto es que, si actúas ante el mundo como una persona amargada, cínica y complicada, es que realmente eres así.

- 7. Ponerse en marcha, superar la resistencia al inicio, superar la procrastinación. Empezar poco a poco hasta conseguir la dinámica de la acción. 

- 8. Cuando te embarcas en un proyecto grande, debes planteártelo como un torneo muy largo. Siempre digo que es como un torneo que consta de diez rondas, y hay que ser consciente de que en la primera ronda vas a perder nueve batallas de cada diez. Esto es así porque a casi nadie le va a gustar tu nueva idea, estás luchando contra el modelo imperante. Siempre pierdes más veces de las que ganas, pero al final puedes conseguirlo. Lo importante es no confundir las primeras rondas con todo el torneo.

Entrevista de Elsa Punset a Mark Stevenson, escritor y divulgador, autor de "Un viaje optimista por el futuro", sobre cómo los cambios tecnológicos y científicos están transformando la sociedad en la que ahora estamos viviendo. 
ver el video: 

viernes, julio 29, 2016

Elon Musk, es el futuro nombre de los que más aportan al mundo y se hacen millonarios jovenes

El inventor de Paypal, Tesla y SpaceX recorrió un largo y difícil camino para llegar a ser el millonario filántropo que hoy es

Tras la muerte de Steve Jobs, el emprendedor que ocupa la imaginación popular es Elon Musk, que engloba la mirada futurista del creador de Apple con actitudes de alguien realmente preocupado por dejar su marca en la titánica tarea de salvar al mundo.

La vida de este emprendedor nato no es aún tan conocida como la de Jobs, Bill Gates o Mark Zuckerberg. Claro que si logra sus objetivos con el Tesla y con Space X su nombre eclipsará a los tres nombrados en la oración anterior.

La revista Time publicó una serie de hechos que hacen que la vida del excéntrico señor Musk sea muy distinta a la de otros “nuevos ricos” de Silicon Valley.
Vivió con US$ 1 por día mientras estudiaba

Luego de terminar la secundaria, el futuro creador del auto eléctrico Tesla se mudó a Canadá para estudiar en la Universidad de Queen, en Ontario, y para pagarse los estudios tuvo trabajos de medio tiempo. Esto hizo que, luego de pagar los gastos fijos, tuviera tan sólo US$ 1 para vivir por día: por eso su dieta habitual eran panchos y naranjas, que compraba al por mayor. A veces agregaba pasta con salsa de tomate.

En esa época se dio cuenta que llegaría alto, porque si conseguía llegar a fin de mes con US$ 30, entonces podría lograr cualquier cosa que se propusiera.
Trabajó en un club nocturno

Más adelante consiguió una beca de la Escuela Wharton de la Universidad de Pennsylvania (a la que también asistió Donald Trump, hoy candidato a la presidencia de los Estados Unidos) pero de cualquier manera se complicaba hacer frente a los gastos: compartió el alquiler y además trabajó en un club nocturno.
Era millonario antes incluso de vender PayPal

Si bien suele decirse que Musk consiguió hacerse millonario tras vender la empresa de pagos centralizados PayPal, antes había vendido Zip2, una empresa de software que proporcionaba mapas y directorios de empresas, por US$ 22 millones.
Pone su propio dinero para desarrollar sus ideas

Al contrario de la mayoría de los emprendedores, Musk prefiere financiar sus ideas para que los financistas no lo obliguen a buscar ganancias antes de tiempo. De hecho, invirtió US$ 10 millones de la venta de Zip2 en su siguiente proyecto, una compañía de pagos que llamó X.com y que luego sería conocida como PayPal. Cuando esta última fue adquirida por Ebay, esos 10 millones se convirtieron en US$ 1.500 millones, que luego invirtió en Tesla y SpaceX.
Una vez Musk se quedó sin dinero

Tesla no generó dinero durante mucho tiempo y necesitaba inversión. Según la revista Vogue, entre 2008 y 2009, como puso todo lo que tenía en la empresa, Musk terminó pidiendo prestado para pagar el alquiler.
A Tesla le llegó la mano

La empresa que fabrica autos eléctricos tiene, parece, la llave para el transporte del futuro. Pero, en 2009, estuvo a punto de quebrar, y lo mismo sucedió en 2013, tanto así que estuvo a punto de ser vendida a Google por US$ 6.000 millones. Una inversión de última hora salvó a la empresa y poco después comenzó a dar sus primeras ganancias.
SpaceX… también estuvo cerca de quebrar

Fue en 2008. La salvo un contrato con la NASA, de US$ 1.600 millones. Después de conseguirlo, los inversores empezaron a hacer fila para inyectar sus dólares en la empresa.
Musk ofreció pagar más de lo que estaba obligado por ley por su primer divorcio

Cuando, el emprendedor decidió finalizar ocho años de matrimonio con Justine Musk, cumplió con pagar el acuerdo legal pero además se hizo cargo de los abogados de su ex y ofreció pagar todos los gastos de la casa donde ella vivía junto con sus cinco hijos. Como si esto fuera poco, envió US$ 20.000 por mes mientras llegaban a un acuerdo. Si bien Musk ofreció US$ 80 millones y una casa, ella rechazó la oferta. Al final, arreglaron por US$ 2 millones en efectivo y US$ 80.000 de pensión alimenticia para sus hijos durante 17 años.
A su segunda ex le ofreció un segundo acuerdo de divorcio

En 2012 se separó de su segunda esposa, la actriz Talulah Riley, quien consiguió un arreglo de US$ 4,2 millones, su reloj Cartier, su cartera Gucci, diamantes y un Tesla (¡obvio!), de acuerdo a lo informado en su momento por TMZ. Riley y Musk se casaron de nuevo en 2013 y se divorciaron en 2015. El dueño de Tesla ofreció un acuerdo por US$ 16 millones pero por ahora los trámites de divorcio no terminaron porque parece ser que se reconciliaron. Sí, otra vez.
Musk compró dos casas en el mismo barrio

En 2012, compró una casona de estilo colonial francés en Bel-Air por US$ 17 millones con seis habitaciones, nueva baños, varias chimeneas y un garaje para cinco autos. Y, al año siguiente, gastó US$ 6,75 millones en una casa estilo “rancho” de tres habitaciones, con una casa de huéspedes que está casi frente a su primera casa.

Sin embargo, el excéntrico señor Musk no tiene donde quedarse cuando va, durante la semana, a Silicon Valley (donde están las oficinas de Tesla). Por eso, cada tanto, pasa la noche en la casa del CEO de Google, Larry Page, de acuerdo a Business Insider.
Fuente: Infotechnology

TTIP con la Unión Europea, beneficios para el comercio

Hemos seleccionado este interesante articulo escrito por Federico Steinberg que es el investigador principal de Economía y Comercio Internacional del Real Instituto Elcano de España. 

Durante los últimos doscientos años, la economía mundial ha estado dominada por los países del Atlántico Norte. Primero, por Europa en solitario y después, por Europa y Estados Unidos (con un liderazgo marcadamente norteamericano tras la segunda guerra mundial). Sin embargo, a lo largo de las próximas décadas se espera que la pérdida de peso relativo del eje transatlántico en la economía mundial, que comenzó hace ya veinte años, se acelere. Los ganadores serán las nuevas potencias emergentes, especialmente asiáticas, pero también latinoamericanas y africanas.

Ante este panorama, la Unión Europea y Estados Unidos abrieron negociaciones en 2013 para crear un área de libre comercio e inversiones(TTIP, por sus siglas en inglés), que sería la mayor del mundo cubriendo más del 40% del PIB mundial, un tercio de los flujos comerciales globales y casi el 60% de los stocks de inversión acumulados en el mundo.

El objetivo es alcanzar un acuerdo para 2016 (antes de las elecciones estadounidenses, para que Obama pueda apuntarse otro éxito en política exterior) que permita integrar de una forma mucho más intensa el mercado transatlántico.

Además de eliminar totalmente los aranceles, que ya son muy bajos (un 2,8% en media ponderada), se está intentando reducir las barreras no arancelarias, que se derivan de que cada bloque mantiene su autonomía regulatoria en materias como la propiedad intelectual, las normas para proteger la seguridad del consumidor, las normas para la comercialización de servicios de alto valor añadido, o las compras públicas, entre otras.

Todas estas trabas equivalen a aranceles adicionales de entre el 10% y el 20% y dificultan especialmente el comercio de servicios, que es el que tiene un mayor potencial de crecimiento. Por último, se pretende establecer un tribunal de arbitraje para resolver disputas entre empresas y estados, con el objetivo de que su existencia aumente todavía más las inversiones cruzadas.

La principal justificación que las autoridades europeas y estadounidenses han dado para lanzar el TTIP es que generará crecimiento y empleo. Según un estudio de CEPR, encargado por la Comisión Europea, un acuerdo amplio y ambicioso podría generar 119.000 millones de euros al año para la Unión Europea y 95.000 para Estados Unidos. Sin embargo, todas estas potenciales ganancias de comercio también existían hace diez años y, seguramente, también existirán en el futuro. Por tanto, la pregunta relevante es ¿por qué ahora el TTIP? Y la respuesta, hay que buscarla en la geopolítica.

El TTIP como respuesta al auge de las potencias emergentes

A lo largo de las últimas décadas, conforme avanzaba la globalización económica y los países emergentes (sobre todo asiáticos) se abrían a la economía mundial, el centro neurálgico de la economía internacional se ha ido desplazando lentamente desde el Atlántico hacia el Pacífico. En un principio estos cambios no pusieron en jaque el liderazgo político, económico e intelectual de Occidente. Se trataba de que los nuevos países adoptaran las reglas marcadas por las viejas potencias. Sin embargo, desde el estallido de la crisis financiera global en 2007, y de la Gran Recesión que la ha seguido, se ha impuesto una narrativa en las relaciones internacionales según la cual el futuro es de las economías emergentes.

El TTIP, por tanto, puede verse como parte de la reacción de Europa y Estados Unidos a su declive relativo; es decir, como un instrumento para recuperar el liderazgo y, por tanto, lograr mayor influencia en el escenario económico internacional. Se trata de revitalizar su poder de una forma indirecta, fijando nuevas normas en el campo económico; es decir, reescribiendo las reglas de la globalización.

Si el TTIP llega a buen puerto, el mensaje para los países emergentes será claro: si queréis vender vuestros productos a mis ricos consumidores, debéis adoptar mis normas; si no, os quedareis fuera, por lo que vuestro crecimiento será menor.

Utilizar el TTIP como palanca para recuperar el liderazgo económico mundial es, sin duda, atractivo. Sin embargo, la estrategia podría fallar, bien por problemas en la propia negociación del acuerdo, bien porque la reacción de las economías emergentes no sea la deseada por el eje transatlántico.

Para que el plan tenga éxito, es imprescindible que estadounidenses y europeos se pongan de acuerdo en nuevas normas para el comercio y la inversión. Como se han excluido de la negociación los temas más espinosos, lograr un TTIP ambicioso es factible. Sin embargo, como las tradiciones regulatorias a ambos lados del Atlántico son distintas, esto no será, ni mucho menos, automático. De hecho, como en materia económica la relación de fuerzas entre la Unión Europea y Estados Unidos está equilibrada, ninguno podrá forzar al otro a que adopte sus propios estándares, lo que deja al reconocimiento mutuo como la mejor fórmula para avanzar.

Pero en la Unión Europea saben bien que, incluso optando por el reconocimiento mutuo y no por la armonización normativa, fueron necesarias varias décadas para construir el mercado interior. Y, en servicios, todavía no se ha conseguido.

Pero aún si el TTIP logra completarse, nada asegura que el acuerdo vaya a abrir una nueva etapa de globalización bajo liderazgo occidental. Las potencias emergentes, en especial China, India y los países de América del Sur, se han resistido durante años a aceptar normas en la OMC que redujeran su margen de maniobra para la política industrial, que son precisamente las normas que intenta fijar el TTIP.

Por lo tanto, si para cuando el TTIP esté firmado y funcionando sus propios mercados suponen una porción mayoritaria y creciente del mercado mundial, podrían optar por no adoptar los estándares del TTIP para no perder soberanía regulatoria, confiando en que el coste de oportunidad de esta decisión no fuera demasiado alto porque las oportunidades de crecimiento exportador en el mercado transatlántico fueran decrecientes.

De ser así, el TTIP no se convertiría en el modelo de la nueva regulación del comercio mundial, ni sería multilateralizado a través de la OMC, sino quesería el principio de un escenario de fragmentación del mercado mundial entre grandes bloques comerciales rivales que delegaría a la irrelevancia a la OMC, que por el momento es la institución que mejor ha funcionado para regular la globalización.



** Federico Steinberg es investigador principal de Economía del Real Instituto Elcano**

viernes, junio 10, 2016

Estanislao Bachrach, experto en Neuro ciencias aplicadas al Marketing

Estaba destinado a pasar su vida en un laboratorio hasta que un hecho de corrupción en Harvard lo obligó a cambiar de país, de profesión y de trabajo. Hoy es best seller, se dedica a explicar cómo funciona nuestro cerebro y a entrenarlo para que las personas sean más creativas. De la elite científica al River de Almeyda y la autoayuda inteligente.
Por Fernanda Nicolini
Fotos de Fernando Dvoskin
Producción de María Salinas


La vida de Estanislao Bachrach cambió abruptamente a fines de 2004 en un laboratorio de Harvard. Mientras sobre Boston caían copos blancos en silencio, se dio cuenta de que su trabajo como biólogo de los últimos tres años no servía. Había basado sus investigaciones sobre la distrofia muscular de Duchenne -una enfermedad incurable- en la publicación de una colega que contenía datos falsos. Un compañero tucumano lo alertó y él mismo lo comprobó después de cinco meses de repetir las pruebas de manera clandestina entre las doce y las cuatro de la mañana, a la hora que solo los chinos trabajan en ese lugar. La invalidez de los datos significaba dos cosas: que su estadía en aquel microuniverso de elite científica dejaba de tener sentido, y que en Harvard también había corrupción. O sea, the end.  
Lo que siguió fue el pánico, literal. Eran las ocho de la noche y estaba en su casa de Boston. Primero fue el brazo que se le dormía, después las náuseas, los vómitos, el cuerpo fuera de control. Todavía no sabía todo lo que luego sabría sobre la relación entre las neuronas, las emociones y el cuerpo. Caminó bajo la nieve hasta el hospital y, tras algunos estudios, le recetaron clonazepam. Usted acaba de tener un ataque de pánico, le dijeron. Hijo de un psicoanalista lacaniano que siempre había soñado con tener un hijo científico y de una psicoanalista freudiana, supo que lo que seguía era hacer terapia. Luego, en terapia, supo que lo que seguía era sincerarse: él, Estani, doctor en biología molecular, con una tesis sobre VIH en la Universidad de Montpellier, investigador y profesor en Harvard, que a los 33 años había invertido quince en estudiar, en realidad no quería ser científico. No así. No quería pasarse diez horas al día en un laboratorio, solo, interactuando con cosas que ni siquiera podía ver ni tocar. No quería parecerse a su jefe. A él le gustaba la gente, el contacto con la gente, hablar con la gente, saber qué le pasa, ayudarla. Y, además, quería volver a la Argentina. 
Casi diez años después de aquella madrugada antieureka, Estanislao Bachrach vive en Buenos Aires y trabaja y habla con gente. Mucha, de todo tipo. A veces con grupos de empleados en empresas (como el Banco Galicia, Mercedes Benz, Coca Cola, Tarjeta Naranja, Infinit, Carrefour, Wallmart, y siguen las firmas); otras, con jugadores de fútbol (como con el River de Almeyda), y cada tanto, con grandes audiencias (se convirtió en un clásico de las charlas Ted ). Su especialidad es hacer que las personas conozcan cómo funciona el cerebro para potenciar su creatividad. 
Ah, además, es best seller. Su libro Ágilmente -en el que combina explicaciones y ejemplos de cómo funciona el cerebro con ejercicios para entrenarlo- agotó la tirada a la semana de su lanzamiento, hace un año. Lleva 100.000 ejemplares vendidos y sesenta semanas de permanencia en las listas de best sellers. Hoy va por su edición número quince. Eso significa que Estani llegó a muchísima gente. Más de la que él se imaginaba. 
Estaba destinado a pasar su vida en un laboratorio hasta que un hecho de corrupción en Harvard lo obligó a cambiar de país, de profesión y de trabajo. Hoy es best seller, se dedica a explicar cómo funciona nuestro cerebro y a entrenarlo para que las personas sean más creativas. De la elite científica al River de Almeyda y la autoayuda inteligente.

Pero para poder hacer toda esta reconversión tuvo que, paradójicamente, volver a la ciencia: se puso a estudiar lo que habían investigado sus colegas. Pero no los biólogos moleculares, sinolos neurocientíficos, esos especialistas en la vedette del siglo XXI: el cerebro. 
"Yo soy un traductor del lenguaje científico al mundo de las organizaciones: busco cómo aprovechar lo que sabemos del cerebro para que las personas usen mejor su energía en el trabajo, vayan más tranquilas a laburar, menos estresadas y sean más creativas", se define, sentado en el jardín de un bar de Palermo. Habla rápido, es enérgico. La resolana le da justo en la pelada, una marca estética que armoniza con su tema. Sigue: "Miro qué saben los científicos de la neurociencia sobre eso, leo los papers, entrevisto a las personas, viajo, veo qué está pasando en los laboratorios, y después hago clics: 'Uy, esto puede ser para Recursos Humanos, esto puede ser para Change Management, esto para Desarrollo de Nuevos Negocios', ¿se entiende? Algunas cosas funcionan, otras no".  
La palabra clic no es casual. Según Estani -es decir, según los estudios que leyó Estani-, ese clic sucede cuando se encienden circuitos neuronales diferentes de los que solemos usar en la vida diaria, formateada por el pensamiento analítico y repetitivo. Él tuvo uno de esos clics cuando, de regreso en Buenos Aires y sin saber muy bien cómo seguir, el rector de la Universidad Di Tella, Ernesto Schargrodsky, le ofreció hacer una maestría en Negocios. "Como me encanta estudiar, le dije que sí, y ahí empecé a ver que muchas cosas de las que yo sabía se podían aplicar en ese universo que era tan nuevo para mí. Entonces empecé a explorar quién hacía esto de mezclar ciencia y negocios en Estados Unidos, Australia, Alemania; viajé a Corea, a Japón; conocí Samsung, LG, adidas, Amazon; empecé a hacer contactos. Era consciente de que solo a un 1% de la gente le podía interesar mi mirada, pero también sabía que ahí había un nicho". 
Lo que él llama nicho es también la premisa fundamental de su métier, esa que confirma en cada una de sus incursiones a grandes empresas y refuerza con los estudios de neurociencia que lee y adapta en sus charlas, seminarios y en el libro: la idea de que todos podemos ser creativos. 
Claro que en tiempos en los que la creatividad es la moneda que mejor cotiza en el mundo de los negocios, esto de que todos podemos hacerlo suena un poco a Sueño Americano. "¿No suena un poco a Sueño Americano?". "Sí, pero es una idea teórica de la neurociencia que dice que todos pensamos por patrones. O sea, yo te muestro este vaso, ¿vos me decís que es el nuevo soporte de la Mac? No. El vaso no puede ser un soporte de Mac para tu cerebro. Ser más creativo es salir de ese patrón y proponer alternativas: el vaso puede ser el soporte de la Mac, puede significar plantar un árbol, puede ser el nuevo formato de un celular, una mochila chiquitita... Si yo te digo quinientas cosas distintas, una va a funcionar. Pero el cerebro odia hacer eso, ese es el problema." 
Estaba destinado a pasar su vida en un laboratorio hasta que un hecho de corrupción en Harvard lo obligó a cambiar de país, de profesión y de trabajo. Hoy es best seller, se dedica a explicar cómo funciona nuestro cerebro y a entrenarlo para que las personas sean más creativas. De la elite científica al River de Almeyda y la autoayuda inteligente.

- ¿Odia ser creativo?  
- Claro, para qué tanto, te dice; ¿quinientas cosas tenemos que pensar?, si un vaso es un vaso. El cerebro quiere algo conocido, que sirva y que no tome riesgos. Ser más creativo es irse de la comodidad. Entonces, fisiológicamente, cualquiera puede irse de ahí, cualquiera puede hacerlo.  
- Pero que el cerebro no quiera hacerlo, ¿no es algo cultural?  
- El cerebro no es cultura, cultura es la mente; el cerebro es pura supervivencia. Por ejemplo, si vos dejás a tu cerebro solo, se tomaría diez de estos (señala su licuado de frutas). "Tomemos mucho por las dudas", te dice. La mente qué dice: "No, tranquilo, a la noche tomás otro líquido". El cerebro se define por tres premisas, aprobadas por la comunidad científica. La primera es que es egoísta. Te dice: "Todo lo que hago lo hago por mí, yo quiero pasarla bien, quiero sobrevivir". Por eso, si ahora la moza se cae, tu cerebro lo primero que dice es "uf, qué suerte que no me pasó a mí" y la mente va a decir "vayamos a ayudarla".  
- ¿La segunda premisa?  
- "Para poder sobrevivir, no gastemos energía al pedo, tengamos cuidado con la energía". O sea, el cerebro este se formó hace 100 mil años, cuando había leopardos: si vos estás gastando energía todo el tiempo, no vas a tener adrenalina suficiente para salir corriendo. La creatividad es decirle a tu cerebro "¿sabés qué?, no hay peligro ahí afuera, no me va a comer un leopardo, dame un poco de energía para pensar distinto". Al principio cuesta. La creatividad necesita de esa energía para romper ese patrón de ahorro y pensar.  
- ¿Y el tercer patrón?  
- La búsqueda permanente de minimizar riesgos, y maximizar placer. Yo estiro una pierna porque estoy más cómodo, vos te ponés una mano debajo del mentón porque estás más cómoda. Esas son decisiones que el cerebro va tomando las veinticuatro horas.  
- ¿Y eso también va en contra de la creatividad?  
- Totalmente, porque la creatividad es incertidumbre, es riesgo. Por eso cuando empiezo a trabajar con un equipo, y la gente dice "no puedo, no sé, y qué va a pasar, ¿y esto le va a gustar al cliente?", yo aclaro que no tengo ninguna respuesta, que hay que probar.  
Estani dice "hay que probar" y muchos de los que lo vieron en acción pueden dar fe del valor que el biólogo molecular devenido en divulgador científico y asesor en recursos humanos le da al término. Como aquel grupo de ejecutivos que, en pleno invierno, terminaron metidos en un lago de Nordelta con traje y todo. La idea, cuenta Estani, era que cambiaran su percepción de la realidad. "Existe una pregunta científica y es por qué las drogas te hacen más creativo. Algunos estudios muestran que las drogas te cambian la percepción de la realidad, y la percepción no es otra cosa que lo que tus cinco sentidos te dicen que está pasando. Las drogas alteran esos circuitos. Lo que se demostró es que los circuitos neuronales responsables de la imaginación se comparten con los de la percepción. Entonces cuando vos toqueteás tu percepción con drogas, estás toqueteando tu imaginación, y podés ser más creativo.Porque la madre de la creatividad es la imaginación".  
Estaba destinado a pasar su vida en un laboratorio hasta que un hecho de corrupción en Harvard lo obligó a cambiar de país, de profesión y de trabajo. Hoy es best seller, se dedica a explicar cómo funciona nuestro cerebro y a entrenarlo para que las personas sean más creativas. De la elite científica al River de Almeyda y la autoayuda inteligente.

- Pero se te complica drogar a la gente, ¿no?  
- Claro, y por eso busco métodos alternativos. Una de las formas clásicas, rápidas y gratis es poniendo a las personas en un lugar en el que nunca estuvieron. En este caso de Nordelta, yo llegué y vi a los empleados de una empresa que no voy a nombrar sentados en un aula con un PowerPoint. Entonces digo: "Paren, ¿para qué vinimos acá si estamos en un lugar que podría ser la oficina?". Y cuando vi que eran jóvenes y que se reían, me animé a correr los límites.  
- Ese fue tu momento creativo.  
- Digamos que sí. Miré el lugar y dije: "Vamos al agua, así, como estamos". Y entonces ahí me desafiaron y me dijeron: "Entrá vos primero", y yo metí mi pie, y ahí otro enseguida se metió, entero, de cabeza al agua, y ahí todos lo siguieron y yo me quedé en la playa mientras ellos hacían un brainstorming metidos hasta la cintura. Después caminé hasta el hotel y me despedí: "Bueno, gente, gracias, suerte, que lo pasen bien, espero haya servido.".  
- ¿Y funcionó?  
- No sé, no me volvieron a llamar (risas), pero hago cosas parecidas con mis alumnos de la maestría en Negocios de la Di Tella. Una vez contraté una ambulancia. Imaginate: lunes, nueve de la noche, lluvia, pleno barrio de Núñez. De pronto, en medio de la clase, entra un camillero y pregunta por Menganito. Menganito era ingeniero, un tipo macanudísimo pero superestructurado, el más estructurado de todos los alumnos. "Menganito, venga conmigo". Lo ataron a la camilla y lo subieron a la ambulancia. Yo seguí dando clase y ellos se fueron por Avenida Del Libertador con la ambulancia a todo lo que da, y dentro de la ambulancia, el pibe haciendo el brainstorming. A los veinte minutos vuelve, pálido, pero con una lista de cuarenta ideas que había pensado con ayuda de los camilleros. Cuando vos ves las ideas del pibe, se relacionan con luces, con sonido, con olores. Y ahí aparece la creatividad, la creatividad es asociar cosas que aparentemente no tienen relación. Lo que pasa es que si vos te imponés, como la mayoría del tiempo, "pensá en algo que sirva", ¡cagaste!, porque eso no es creatividad, eso es el pasado. Que sirva significa "yo ya probé", entonces no es creativo. Primero hay que desinhibir eso, que no es fácil, eh.  
Hay algo de sinceridad científica en las respuestas de Bachrach. Al menos en un primer momento. Después, claro, vienen los años de terapia y las frases que se encuentran en un diván. Por ejemplo: si uno le pregunta si alguna vez se arrepintió de haber estudiado biología, él va a decir, casi sin respirar: "Sí, miles". Después, quizá también diga: "Bueno, en realidad, el deseo de mi padre de tener un hijo científico, y las herramientas que me dio para poder ahora... en fin, no estuvo tan mal". Lo mismo sucede cuando se le pregunta por la mejor experiencia de su vida. Él va a responder, casi sin respirar: "River". Claro que en este caso, cuando venga la parte reflexiva de la respuesta, no va a haber vueltas psicoanalíticas: "River fue de lo mejor que me pasó en la vida".  
Estaba destinado a pasar su vida en un laboratorio hasta que un hecho de corrupción en Harvard lo obligó a cambiar de país, de profesión y de trabajo. Hoy es best seller, se dedica a explicar cómo funciona nuestro cerebro y a entrenarlo para que las personas sean más creativas. De la elite científica al River de Almeyda y la autoayuda inteligente.

Lo dice como fanático. Lo dice como profesional. Lo dice como un nene que nunca pensó que estaría en la cancha con uno de sus ídolos: Matías Almeyda. "Es un tipo diferente, abierto, con ganas de aprender", dirá dos años después de atender el teléfono, y que del otro lado, una voz que él conocía por la televisión le dijera: "Hola, ¿vos sos Estani? ¿Te venís a Tigre hoy? ¿Lo hacés por el equipo?". Faltaba una semana para que River jugara la final por el ascenso y Matías Almeyda le estaba pidiendo ayuda a él. Estani quedó paralizado. Era martes y su agenda estallaba. Le pidió dos minutos para pensarlo. "No, te doy dos horas", le dijo Almeyda. En esas dos horas Estani llamó a su mujer, le contó lo que había pasado, y se fue rumbo a una isla del Tigre. Cuando se bajó de la lancha colectiva, lo esperaba el DT. "Hacé lo que quieras", le dijo. Y, entonces, Estani desplegó lo mejor que sabía hacer para poner en práctica en solo cuatro días algo que solía llevarle meses. 
"Hay muchas cosas que no quiero contar por un tema de secreto profesional, pero trabajamos con técnicas neurocientíficas el manejo de las emociones negativas. Estaba frente a gente con mucha presión, estrés, algunos con miedo, bronca, desilusión, toda una gama y una rama de emociones negativas por cosas que estaban pasando. Y, por pedido de Almeyda, hicimos muchos ejercicios de trabajo en equipo y confianza".  
- ¿Los ejercicios no tenían nada que ver con el fútbol?  
- Nada, cero. Uno, por ejemplo, era construir una estructura, con caños y pelotas, en la cual si los 34 jugadores no estaban todos sincronizados, la estructura se caía. Es una manera de mostrar que todo el equipo es necesario: acá no importa si vos sos el capitán o el mejor jugador, el que mete todos los goles. Si tu compañero no está ahí, no funciona. Debo reconocer que yo iba con muchos prejuicios, los que solemos tener frente a un jugador de fútbol.  
- Que solo tienen cabeza para patear la pelota.  
- Sí. Prejuicios. Me fui sorprendido, es más, me fui con amigos, hoy tengo amigos de esa época. Pero creo que la clave estuvo en explicarles desde el principio qué quería hacer con ellos. Me paré, como hago con mis alumnos, con pizarrón, marcadores, y les dije: "Gente, el cerebro es así, y cuando ustedes patean una pelota, la pelota pasa seis lugares distintos del cerebro. Acá están las emociones, acá está la experiencia, acá está la rutina". y los pibes me miraban fascinados. Ese fue mi gol. "Acá viene gente a hablarnos y nos dice lo que tenemos que hacer como si fuésemos tarados. En cambio, vos nos tratás de igual a igual", me decían después.  
Estaba destinado a pasar su vida en un laboratorio hasta que un hecho de corrupción en Harvard lo obligó a cambiar de país, de profesión y de trabajo. Hoy es best seller, se dedica a explicar cómo funciona nuestro cerebro y a entrenarlo para que las personas sean más creativas. De la elite científica al River de Almeyda y la autoayuda inteligente.

Durante esos cuatro días, Estani le enseñó a un plantel entero a manejar el estrés. Algo que él en ese momento no podía hacer. Estuvo con migraña permanente, que se agudizó cuando alguien filtró su nombre y algunos muchachos de la barra lo fueron a buscar a la puerta de la Universidad y a su casa. Todo quedó ahí, lo importante -para todos- sería la definición del sábado. Ese sábado, Estani cumplió su sueño de hincha y de coach. Vio el partido desde el banco y siguió a los jugadores al vestuario en medio de la euforia ganadora. Entonces Almeyda lo miró y le dijo: "Hoy a la noche vamos todos a cenar con nuestras familias, vení con tu mujer". Y Estani -el hincha, el profesional- quiso llorar de alegría. 
Cuando Estani termina de dar una charla, indefectiblemente se le acercan personas de todas las edades. Señoras y señores jubilados que dicen que gracias a su libro se pusieron a estudiar; chicos que lo escuchaban en Perros de la calle, el programa de radio de Andy Kusnetzoff, y lo tratan como a un rockstar; hombres de negocios que le piden algún tip, así, a la pasada; políticos que querrían probar sus técnicas ( "me llamaron de todos los partidos menos del kirchnerismo, pero a todos les dije que no: no me interesa el rubro, por ahora" ). Fans en general. Pero también recibe mails de personas que le cuentan sus problemas de salud o llamados desesperados a la madrugada en los que le preguntan, por ejemplo, si las operaciones con células madre en China funcionan. Pedidos de auxilio como si él tuviera la fórmula mágica de la felicidad. Como si fuera un gurú. 
Y entonces empieza el malestar, y la necesidad de enumerar una serie de "no". Yo no soy neurocientífico, yo no soy neurólogo, yo no soy médico. Repite. "Yo soy biólogo y le tengo mucho miedo a la palabra gurú. ¿Trabajo en neurociencias? Sí. ¿Cómo? Las estudio, las leo, interpreto papers, investigo, pero yo nunca metí la mano en el cerebro de una persona, no sé nada de Parkinson, no sé nada de Alzheimer, no sé nada de demencia. Los periodistas ponen 'el gurú de la neurociencia', y en la Argentina hay gurúes de la neurociencia, hay gente que sabe mucho y que es neurocientífica, y se enoja conmigo. ¿Por qué? Celos, envidia, ¡y tienen razón! A mí no me gustaría que dijeran "Fernanda Nicolini, bióloga molecular", porque no es bióloga, ¡es periodista! ¿Se entiende?"  
- ¿Y tu libro para quién es?  
- Mi libro es para cualquiera. Creo que da la esperanza de que depende de lo que hagas con tus pensamientos en el día a día, a qué te dediques, el cerebro puede estar más sano o más enfermo, más o menos activo. Es como autoayuda inteligente, autoayuda con base científica. Pero también digo: cuidado con los estudios de neurociencia que son con pocos pacientes. Cuando vos ves un super-paper majestuoso, increíble, que dice "demostraron que cuando vos estás enamorado pasa tal cosa", por ahí es un estudio con cien personas. Está genial, creo que la neurociencia es una disciplina que ayuda mucho a entender el mundo, a entendernos a nosotros, pero vos tenés que comprarlo si probaste y te funciona.  
Estaba destinado a pasar su vida en un laboratorio hasta que un hecho de corrupción en Harvard lo obligó a cambiar de país, de profesión y de trabajo. Hoy es best seller, se dedica a explicar cómo funciona nuestro cerebro y a entrenarlo para que las personas sean más creativas. De la elite científica al River de Almeyda y la autoayuda inteligente.

- ¿Por qué creés que hay tanta fascinación por el cerebro hoy?  
- Yo creo que fascina el gran avance de la tecnología y el poder cientifizar cosas. Pero yo no soy un científico que crea a rajatabla que la neurociencia es la explicación de la vida, o que si no hacés esto, no podés ser creativo. Yo estoy en un proceso en el que creo que si a vos te funciona escuchar a tu cura los domingos, tenés que escuchar a tu cura. Si a vos te funciona terapia, hacé terapia. Si a vos te funciona curtirte doscientas minas por semana, es lo que a vos te funciona, hacelo. A los científicos no les gusta lo que digo, dicen no, no, la ciencia es la única que me muestra todo, y si no es científico, no funciona.  
- Ahí aparece la sobrevaluación de la ciencia, ¿pero no pasa lo mismo con la creatividad? ¿El éxito de tu libro no pasa un poco por ahí?  
- Digamos que la creatividad está de moda. La generación Y tiene esta combinación que me parece fantástica y que los de la generación X no tuvimos. Dicen: "Yo la quiero pasar bien también mientras trabajo". Y esta generación está empezando a ser una fuerza importante en las compañías, y pide a gritos "haceme pensar, haceme desafiar, teneme en cuenta, no soy una persona que sabe de finanzas nada más, soy un tipo que tiene intereses variados". Yo dirigí durante tres años la carrera de Administración de Empresas en la Di Tella y los head hunters, los directores, me pedían eso: "Necesitamos a alguien de finanzas, pero que le interese la historia, el deporte, y el periodismo. Necesitamos a alguien de marketing, pero que sepa de arte, que le guste la política". ¿Se entiende? Como pongo en el libro, vivir de manera más creativa nos acerca al proceso de evolución.  
- ¿La evolución no es genética?  
- Es que hemos evolucionado por dos grandes cosas: una, la biología y la genética, como dice Darwin; y otra, la creatividad, que está en el hombre que descubre el fuego, la rueda, una manera de cazar, de abrigarse. Todo eso fue movilizando a la humanidad. Sin duda, esas son las personas que cambian los paradigmas, las formas de pensar. Por eso, por contraste, a mí me gusta la persona común, el pibe que dice "no, no puedo, no": me abre un desafío. Y, sobre todo, me gusta la gente grande. Mi mamá habla perfecto francés y empezó a estudiar a los 60, pero estudió porque le puso voluntad y tiempo. Hay gente que no tiene tiempo. Claro que esa es una excusa también, el tiempo hay que hacérselo.  
- O sea que volvemos al Sueño Americano: todos podemos ser creativos.  
- Sí, pero va más allá de la creatividad en sí. Se trata de aprender a usar tu energía para vivir mejor, en todos los sentidos.  

creatividad disrumpida

Una de las charlas destacadas del primer día de Marketers, fue la de la experta en liderazgo, y planeamiento estratégico, Liliana Alvarado quien opinó que las empresas "tienen que salir del esquema y pensar de forma diferente para sorprender a sus clientes".
Para la especialista, la innovación no debe ser una "mejora continua", a la que comparó con el lanzamiento anual de un nuevo modelo de Iphone, sino una "transformación" que ponga al cliente en el centro.
Como ejemplos de esa innovación disruptiva, Alvarado se refirió a la plataforma para alquilar alojamiento, Airbnb o la de transporte Uber, pero aclaró que no necesariamente la disrupción debe ser tecnológica.
Un ejemplo de innovación no tecnológica es la de los "dabbawallas" que reparten comida hecha en casa en Bombay. 
Alvarado dijo que la innovación no es un objetivo, sino una cultura. "En muchas empresas la prueba y error es un lujo escaso (...) tenemos que perder el miedo a salir de la zona de confort, y debemos perder el miedo al ridículo", agregó la especialista.

cambio de estrategia de marca de Coca Cola




La directora de Marketing para la región de la marca de bebidas habló de la nueva estrategia de marca única
Constanza Flores, directora de Marketing de Coca-Cola para

Uruguay, Argentina y Paraguay

Quienes presten atención a las nuevas campañas publicitarias de Coca-Cola, notarán que algo cambió. En enero de este año, la marca de bebidas sin alcohol unificó la campaña de su sabor tradicional con azúcar, con las versiones Light y Zero, por primera vez en su historia.

La directora de Marketing para Uruguay, Argentina y Paraguay, Constanza Flores llegó a Montevideo para participar como oradora del Congreso de Marketing, Marketers 2016, que se realizó este jueves 9 y viernes 10 de junio en el salón Los Robles del Latu. Allí la ejecutiva explicó que esta nueva estrategia, que quedará completa con la introducción en la región de un nuevo empaque para latas y botellas, tiene como objetivo de volver "accesibles" todas las variantes de Coca-Cola.


"Para responder a los consumidores lanzamos distintas marcas Coca-Cola Light, Coca-Cola Zero, Coca-Cola Life, y hasta ahora, cada una de estas marcas tenia personalidades diferentes y hasta contradictorias. Pasamos muchos años diciendo que Coca-Cola Light no es para todos, que era más para las mujeres que quieren estar flacas, y los de Life para los que quieren una vida más natural, eso no era democrático, y por tanto contradictorio con Coca-Cola", explicó la ejecutiva.


Flores contó que había consumidores que dejaban de tomar Coca-Cola porque buscaban productos sin azúcar pero que no se sentían identificados con los productos como Light y Zero, por el tipo de comunicación que hasta ahora habían tenido esas variantes.


Por esta razón, la marca introducirá un círculo rojo en las botellas y latas de todas sus variantes, y una parte del empaque el color de la variedad. Además, las piezas publicitarias de video dedicarán un 50% del tiempo en mostrar el refresco original y otro 50% para cualquiera de las variantes.


Esta nueva estrategia, según Flores, permitirá "potenciar la marca" de manera de "concentrar esfuerzos, que antes estaban divididos".

lunes, junio 06, 2016

La falta de líderes para crear trabajo e innovación

Podemos pensar que hay una carencia de líderes y eso hoy, pesa mucho en la sociedad que vivimos.


La realidad global nos ha hecho pensar que nos han fallado las personas a las que les confiamos nuestros sueños o la esperanza del futuro de nuestros hijos.

Temas que tienen que ver con proyectos que necesitan cada día más ser más creativos e ilusionantes, guiados por alguien que arriesgue y entienda que importante es que motive a continuar a pesar de sentirnos más débiles y más pobres de espíritu.

Buscamos el talento de personas que hoy miran el mañana y encuentran que cada día es más tarde, más rápido y sin significar nada. El líder perdió los valores o piensa que no nos damos cuenta que el mundo va en una dirección y algunos no los pueden seguir.

Reflexiones ante la presencia de un mal que es ver tantos miles que pierden el empleo y no podemos hacer nada. A mi no me pasa, siento que le pase a otro quizás sea las próximas palabras, más difíciles de pronunciar, pero miles de personas necesitan líderes que empiecen el cambio, creando empleo, ofreciendo dignidad y recordando que todo cuesta mucho, el camino no es fácil. No prometemos un jardín de rosas, prometemos que muchas familias vuelvan a sonreír y que no se separe más la brecha de pobres y ricos.

Sentimos que cada día nos alejamos más de lo que queríamos y entramos en el vacio espiritual, pobreza de pensamientos y anhelos rotos.

Por favor recordar miles de personas necesitan de emprendedores, estos precisan de personas que crean en sus proyectos, los proyectos necesitas inversión, los inversionistas necesitan líderes para ejecutarlos y los líderes necesitan claridad para pensar y llevar a cabo todo lo que les demandan estos miles.

Soy biológicamente optimista que de la mano de la innovación y el desarrollo podremos crear miles de puestos de trabajo en el mediano plazo. Creando servicios y ofrecer valor añadido a la oferta turística y de ocio daremos miles de puestos inmediatamente. Con la expansión al exterior de empresas sacaremos adelante el comercio hoy estancado y mantendremos puestos de trabajo.

La reflexión final es solamente una. Más creatividad, más talento y liderazgo para generar un cambio de modelo hoy muy debilitado por un sistema que no es malo, ni el mejor pero da para crear ese estado de bienestar que a muchos nos gusta tener.


Jacobo Malowany

¿estas desorientado en el empleo o en tu vida?

  Reorientación laboral Para quién : personas que sienten que su trabajo ya no les motiva, quieren cambiar de rubro o no saben por dónde e...