Las empresas españolas recibieron en ayudas públicas en 2009 un 55,76% más que en 2008.


Según datos del Radar de Administraciones Públicas 2009, elaborado por la compañía Axesor, el año pasado las empresas españolas recibieron 5.462 millones de euros en ayudas públicas o, lo que es lo mismo, un 55,76% más que en 2008.




"Pues a mí no me han dado ni un duro", es lo que varios emprendedores y administradores de pymes de diversos sectores de actividad han respondido ante la pregunta de este diario sobre qué tipo de subvención habían recibido el pasado ejercicio.



Una idea común es que "siempre se las llevan los mismos". ¿Y quiénes son los mismos? Durante la pasada gala de los Premios Goya la presidenta de la Comunidad de Madrid se desmarcó diciendo que "para ellos (los profesionales del cine) no hay crisis, porque les han dado 89 millones de euros".



El cine, la moda y las renovables conforman la terna de sectores acusados de recibir una ingente cantidad de subvenciones públicas. En cambio, ninguno de estos tres sectores figuran en las primeras posiciones del estudio de Axesor, donde aparecen como las actividades más subvencionadas la automoción, la consultoría informática, los laboratorios que investigan en ciencias naturales y técnicas, y la educación.



Nuevas pymes anticrisis

"El tema de los fabricantes de automoción se debe al Plan E puesto en marcha por el Gobierno", explica Susana Clemente, directora de I+D+i de Axesor. Y respecto a la investigación y la educación, parece que sí se han consolidado como sectores donde crear una nueva empresa permite acceder a la concesión de ayudas públicas.



"El motivo es que las actividades de enseñanza han destacado como sector anticrisis, ya que cuando hay paro la gente se pone a estudiar para capacitarse", explica Clemente, quien aclara que "las ayudas que se han dado han sido precisamente a la creación de empresas, que ha aumentado en un 18%", añade Clemente.



Alberto Martín, director gerente de Subvenciona, una consultora especializada en la gestión de subvenciones, ahonda en el mismo concepto: "En todo lo que es I+D+i es más fácil tener ayudas, porque ha mejorado mucho el plan de actuación para acceder a ellas".



Y, según comentan los expertor consultados, es además fundamental que el grueso de éstas fluya hacia las pymes. "Las inversiones para innovar", añade Camen Ayllón, directora del área de apoyo a empresas del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, "las hacen las grandes empresas a través de distintos departamentos, pero las pequeñas no tienen esos recursos, porque no disponen de masa crítica. Así que a muchas no es que les beneficie la subvención, es que es imprescindible para subsistir".



A esta necesidad se une el interés por parte de las instituciones públicas de favorecer el crecimiento de este sector. "Lo que pretende fomentar la subvención son las inversiones que de forma inmediata no reportan resultados, pero sí a largo plazo".



Tal negocio, tal ayuda

Sabiendo cuáles son las actividades que gozan de mayores ayudas públicas en forma de financiación para acometer inversiones, ¿es posible que algunos emprendedores orienten su actividad hacia uno u otro sector con el fin de beneficiarse de esta inyección de dinero?



Clemente, de Axesor, no lo cree así: "Puede ser un factor que apoye la toma de decisión, pero no un catalizador", dice.



Tampoco lo ve así Alberto Martín, de Subvenciona: "Decidir el tipo de negocio en función de las ayudas que vaya a percibir la actividad no se suele hacer", pero matiza: "Lo que sí es vital es elegir donde realizar la inversión, porque puede que recibas más si la realizas en una comunidad autónoma o en otra. Hay empresarios que localizan el negocio en función de la subvención. Además, cada Comunidad enfoca sus ayudas en una actividad más que en otra".



El sector fotovoltaico

Un ejemplo de esto son las renovables, que en los últimos años han experimentado un fuerte crecimiento, especialmente en la mitad sur de la Península, al amparo de las ayudas estatales. "Estas ayudas han generado un efecto llamada para crear nuevas empresas dentro del sector y se ha producido mucho intrusismo, especialmente en el fotovoltaico, creyendo que era fácil hacer dinero", explica Ignacio de la Vega, socio fundador de la consultora Sice Renovables, especializada en este campo.



Pero aclara: "Muchos se han dado cuenta de que aquí no se puede vivir del cuento con las subvenciones, porque aunque han querido participar en el reparto de la tarta, han visto que se necesitan requerimientos técnicos y financieros muy grandes. Además, no se trata de subvenciones como tales, sino de una garantía de que lo que produces tiene un precio de compra pactado". Es decir, una tarifa fija.



José María González, presidente de la Asociación de Productores en Renovables (Appa), también coincide en el mismo argumento: "Las renovables no son un refugio seguro. Las energías tradicionales están más subvencionadas". "Son una absoluta sangría, por ejemplo, las subvenciones al carbón", añade Patricio Rodríguez-Carmona, presidente de Ceje.



Montar empresas

Rodríguez-Carmona considera que "la Administración no tiene que subvencionar a fondo perdido a nadie, lo que tiene que hacer es facilitar que se puedan montar empresas, porque lo que hacen las subvenciones es falsear los precios. Si tienes un producto bueno y con un buen precio, el mercado te lo va a aceptar. Si no, es que tu producto es malo".



Rodríguez-Carmona aboga por un sistema donde gran parte de las ayudas estatales y autonómicas vayan enfocadasa la financiación de nuevos proyectos empresariales, es decir, en la creación de empresas. "Ya las hay", comenta Alberto Martín, quien pone un ejemplo con cifras: "Para la creación de nuevas pymes y autónomos hay ayudas por darse de alta, y por reformar un local o una oficina se pueden conseguir a fondo perdido hasta 30.000 euros, según el caso", comenta.



¿Por qué entonces muchos pequeños empresarios lamentan no haber recibido ayudas? "Porque no son conscientes de que existen o no saben cómo gestionarlas", es la respuesta de este profesional.



Desconocimiento

Martín considera que el desconocimiento es la principal barrera a la hora de tramitar una subvención o ayuda pública. "No es que sea difícil acceder a una, la complicación está en que el cliente conozca la existencia de la misma y el plazo de solicitud".



Martín, desde su gestora Subvenciona, cree que este factor puede propiciar que muchos emprendedores abandonen su idea de negocio. "A nivel de líneas de financiación hay clientes que prevén una inversión, son solventes pero no disponen de la liquidez adecuada, porque no consiguen crédito. Muchos deciden no desarrollar esa línea de negocio, cuando podrían llevarla a cabo si conocieran qué tipo de ayudas pueden solicitar".



Pero tan importante como qué subvención solicitar es cómo hacerlo. "Hay que tener en cuenta que la inversión que se realiza se encuadra en los plazos que exigen las directrices de la Dirección General de Comercio. Algunos casos son complejos, porque exigen detallar las justificaciones de esas inversiones para recibir las ayudas solicitadas, pero en otros casos no resulta tan complicado".



Eso sí, los expertos coinciden en recomendar que se tenga cuidado cuando se quiere sondear el mercado de las subvenciones para encontrar la más adecuada. "Una pyme que quiera acceder a todas las ayudas posibles necesita un equipo de personas que sepa cómo funciona el sistema, y eso puede requerir un departamento específico. Por eso, externalizar este recurso a través de una gestora supone un ahorro, porque dispones de un equipo especializado que trabaja por ti en los trámites".



Así, pues, resulta que ni cine, ni moda ni energías renovables constituyen un nicho donde lanzar las redes para vivir a costa de las ayudas estatales. "Lo que más se fomenta ahora a través de las subvenciones es la I+D+i", concluye Martín, "especialmente si está orientada hacia la internacionalización empresarial", subraya.

El Economista.es 8/03/2010

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