economía colaborativa, buena ponencia sobre el tema de Jordi Busquets




En esos mismos años, en los cuales las nuevas tecnologías ingresaron en todas las actividades económicas, la industria de la hospitalidad no podía ser la excepción; vimos primero las centrales de reservas, luego los sistemas y mega sistemas de las líneas aéreas, para mencionar solo una parte de este proceso que, estímulo a que los “colegas en el mundo cedieran gradualmente el manejo de sus respectivas ofertas y que con aparición de INTERNET llegara la disrupción de la cadena de valor” de la actividad.

Asistimos a la muy interesante y aclaratoria 1ª Reunión Iberoamericana sobre economía colaborativa en el alojamiento turístico, co organizada por el Ministerio de Turismo, la Organización Mundial del Turismo, la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay y la Federación Hotelera Gastronómica de Argentina.


Durante los últimos años la hotelería ha experimentado a nivel global una evolución fenomenal, tanto en sus formatos, como en sus conceptos de management y gestión operativa, así como, en cuanto a privilegiar el desarrollo individual o corporativo, a la incorporación del diseño, el color y los sentidos como parte de la propuesta a los clientes y al uso intensivo de las nuevas tecnologías, entre otros aspectos importantes.

La expansión de Google y la llegada de agencias de viajes on line y sitios como Kayak, Price line, Booking, Despegar, Expedia, Travel Locity, Hotels.com, HotelsWorld.com, ctrip.com, decolar.com, travel.ur, rakuten.travel, makemytrip.com, entre otros y algunos de opinión, como Trip Advisor, han sido en un primer instante vías más que, interesantes para que, los colegas en todo el mundo en función de incrementar sus oportunidades de negocios potenciaran la tendencia de ceder el control de sus respectivas capacidades de oferta. Esta situación fue evolucionando en sentido opuesto a los intereses de la hotelería que, se vieron agravadas por la incorporación de situaciones abusivas y de distorsión de las reglas comerciales más elementales, siendo casi solo los países integrantes de la Comunidad Europea, quienes a la fecha han logrado cuando menos un dossier de buenas prácticas que, compromete a las partes a un sistema de transparencia comercial.

A su vez, en el mismo periodo, INTERNET, las redes sociales (Facebook, You tube, Instagram, Twitter) y la proliferación de plataformas (P2P) vinieron a potenciar al máximo nivel posible el uso de modalidades de oferta de alojamiento que, en muchos casos baso el giro de sus negocios en figuras jurídicas creadas para otros fines y en la existencia en gran parte de los países de modalidades de alojamiento que, en parte ya existían pero que, de no mediar el impacto de las nuevas tecnologías no estarían causando el perjuicio que, están ocasionando a los destinos, afectando al consumidor y erosionando a la hotelería formal y legalmente establecida.

En cualquier caso, esta multiplicidad de actores posibilito que, se incorporasen a la distribución global todo formato de alojamiento que, llego a incluir a las propias viviendas de los residentes permanentes y / o sus piezas, quienes de las manos de plataformas muy amigables y especificas fueron motivados para colocar sus ofertas aprovechando una vez más las omisiones de las legislaciones respectivas, en gran parte de nuestros países.

Resulta pertinente ir sentando posición, la hotelería mundial a través de entidades con historia, prestigio y representatividad como HOTREC e IHRA, no pretenden impedir la comercialización u alquiler de viviendas para uso turístico o cualquier otro formato, la idea fuerza es que, están bienvenidos e ingresar a competir en el mercado, pero sujetos a las mismas reglas de juego con las que compiten y están obligados los alojamientos turísticos legalmente registrados, habilitados y categorizados por los organismos pertinentes en los países.

Como expresa Toffler “los prosumidores” dominan en la actualidad el mundo; su concepción de la economía, la cultura y las artes como productores y consumidores de manera gratuita o casi gratuita, merced al costo marginal cero y sus hábitos de compartir, están cada vez más colonizando “la vida, hábitos y pautas de consumo de gran parte del mundo”. Para algunos es como si hubiese surgido un nuevo sistema procomún – colaborativo que de manera silenciosa avanza sobre el capitalismo. Para Jeremy Rifkin es el éxito de la híper conectividad e interactividad, por cuanto, plantea una manera de organizar la vida apoyada en el mundo digital que, podría ayudar a reducir las diferencias en ingresos, de democratizar la economía mundial y de concebir una sociedad más sostenible basada en la comunicación. Ahora bien, tanto Toffler como Rifkin está muy lejos de promover una nueva sociedad donde unos actores económicos estuviesen sujetos a derechos y obligaciones y otros se encontrasen liberados de ello.

Cabe señalar que, ya no hace falta ser experto para apreciar la forma en que la gente comparte e intercambia conocimiento, cultura, ocio y entretenimiento propio y ajeno; la colaboración económica como herramienta para crear, comunicar, distribuir, consumir nuevos productos, bienes, servicios, experiencias, “es un hecho”. Las generaciones mayores lo llaman fraude y los jóvenes compartir. Una legislación con omisiones que, impide o hace poco eficiente y justo el control, está potenciando malas prácticas y actitudes monopólicas. Recordemos aquí a su Santidad Francisco I en su Encíclica “Laudatio SI”: 

“la tecnología será realmente sustentable en la medida que su contribución este más orientada a la utilidad, al bienestar que, a la gestación de más poder concentrado”; o cuando expresa: “la tecnología que, ligada a las finanzas, pretende ser la única solución de los problemas, de hecho suele ser incapaz de ver el misterio de las múltiples relaciones que existen entre las cosas, y por eso a veces resuelve un problema creando otros”.

Tampoco deben confundirse a “ la llamada economía colaborativa con la denominada economía solidaria”; en el caso de la oferta de alojamiento el “couchusrfing” es una plataforma de una oferta sin fines de lucro para alojarse y dormir en el sofá de una vivienda privada que, podría caracterizarse lejos de ser competencia del alojamiento formal y legalmente establecido, aunque a la fecha continua sin estar ajustada a derecho, por cuanto, aun cuando sea sin fines de lucro, hay obligaciones y responsabilidades que, los Estados debieran velar por ello. A su vez, economía colaborativa es aquella que, a través del “compartir, intercambiar” bienes o servicios permite a dos (o más partes) beneficiarse sin costo económico para los mismos.

Estas iniciativas ya están en la cresta de la ola de las tendencias actuales, a veces sorprenden a muchos y suelen esconder bajo la mesa la posibilidad de expandir flujos de dinero de dudosa justificación. En modo alguno veremos aquí los ejemplos de personas mayores procurando realizar una diferencia económica, en cualquier caso, si veremos a grupos corporativos que, en función de los vacíos locales y globales de la legislación, de la ausencia de un abordaje sistémico que omita al colectivo de las nuevas tecnologías pueden ir por todo.

Estudios realizados en Europa señalaban a diciembre 2014 que, más del 90% del alojamiento turístico residencial ya era intermediado por plataformas P2P a cambio de una contraprestación económica y a su vez que, casi el 50% de las propiedades ofertadas en las plataformas era gestionado por empresas o propietarios con más de un departamento ofertado.

Rachel Botsan en su libro “What ‘s mine is yours” defiende que, el futuro de la sociedad no está en la propiedad de las cosas sino en el acceso a las mismas y expresa que, frente al modelo económico y social que, alienta la acumulación de posesiones, ha surgido un nuevo modelo que invita a compartirlas; la paradoja entre otras, es que este modelo se fundamenta en la confianza entre desconocidos que, comparten bienes y servicios, así como, en la credibilidad de ambas partes, por cuanto, quien la pierde, queda excluido del sistema. Señores – señoras repasemos la historia de la humanidad, esto ha existido siempre y esto no es el eje del problema,la situación que, ha generado inequidades, es el fenómeno paralelo que “beneficiándose de la simpatía impulsada por la cultura P2P, han creado plataformas o “market places” que, en muchos casos además de divulgar y comercializar oferta de alojamiento informal percibe comisiones sin estar sujetos a derecho en muchos mercados.



Señoras, señores, una de las fortalezas más gravitantes de la hotelería en el mundo viene dada por su capacidad para generar y sostener empleo en un mundo donde cada vez más son menos las actividades que se destacan en ello; para que esta situación sea sustentable en el tiempo, la hotelería entre otros aspectos deberá seguir cumpliendo normas y obligaciones que en el presente no le son exigidas a la oferta informal; parece poco razonable y carece de toda ecuanimidad que, continúen conviviendo una oferta fuertemente regulada con otra absolutamente liberalizada , algo debemos hacer y el momento es hoy.



Estimados todos, esta fascinación instalada por este nuevo modelo de consumo i paradigma tecnológico de nuestro siglo, no puede ni debe retrotraernos a un mercado salvaje y desprotegido y ausente de toda regulación y de intervención de los poderes públicos, más propio del siglo XIX que del propio siglo XXI, un siglo llamado a caracterizar una mayor evolución de la humanidad en todos sus ámbitos; esto nos regalaba tres meses atrás Marian Muro Directora General de Turisme de Barcelona, España.

Señoras, Señores, “Nunca hay viento favorable para el que no sabe hacia dónde va”, escribió con razón Seneca, estoy convencido que, el liderazgo de las importantes personalidades que, asisten a esta Reunión de la OMT, tienen la capacidad y la voluntad de comprender que, debemos iniciar ya el camino de los acuerdos mínimos regionales y globales que, respetando las soluciones locales permitan aportar transparencia, justicia y ecuanimidad a los temas en este encuentro.

MUCHAS GRACIAS.



Jordi Busquets, Presidente de la IHRA, abril 2016, I Reunión de la OMT sobre Economía Colaborativa en el Alojamiento Turístico.

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