El futuro de las nuevas bodegas pasa por "profundizar su relación con el paisaje"

LOGROÑO. El arquitecto riojano Javier Arizcuren defiende que el futuro de las nuevas bodegas pasa "por profundizar en su relación con el paisaje" e incorporar "la sabiduría de las construcciones más tradicionales junto con las nuevas técnicas de eco diseño".


Así lo afirmó el profesional, del estudio riojano Arizcuren Arquitectos, en una conferencia incluida en la programación del II Congreso Internacional Vino y Territorio, celebrado esta semana en la Università Cattolica del Sacro Cuore, de Piacenza (Italia).
Junto con la intervención de Arizcuren como representante de la comunidad riojana, participaron ponentes de diferentes y afamadas zonas vinícolas como Champagne (Francia), Baden-Württemberg (Alemania), Tokaj-Hegyalja (Hungría) y Colli Piacentini (Italia).

En su charla, Arizcuren explicó la relación entre arquitectura y vino, y profundizó en las sinergias entre bodega y paisaje. A su juicio, "lejos de colonizar el territorio sobre el que se asientan, las bodegas construidas en armonía y consenso con el paisaje consiguen afianzar su imagen de marca gracias a la integración con su entorno natural".


Para el arquitecto riojano, "el futuro de las nuevas bodegas pasa por profundizar en su relación con el paisaje e incorporar la sabiduría de las construcciones más tradicionales junto con las nuevas técnicas de eco diseño".

"La proliferación de bodegas singulares -de elevado presupuesto- no podrá continuar de manera indefinida, ya que no existen muchas firmas capaces de soportar ese esfuerzo económico; además, la singularidad de estas construcciones disminuye conforme aumenta el número de bodegas espectaculares", afirmó.

Por ello, abogó por que "el futuro de la arquitectura vinícola pasa por generar edificios y procesos sostenibles que servirán como argumento para el marketing del vino.


Entre las obras del arquitecto Javier Arizcuren figuran el Centro de la Emigración Riojana de Torrecilla en Cameros; Bodegas Regalía, en Ollauri; el Centro de Investigación de la Lengua Castellana, en el Monasterio de San Millán de la Cogolla; o la Bodega Finca de los Arandinos (Entrena).

La arquitectura del vino en Aragón


Las empresas de vitivinicultura de Aragón se suman a las nuevas tendencias y covierten sus edificios en reclamos turísticos. >> En Somontano predominan los proyectos de diseño rompedor y en Cariñena abundan las bodegas señoriales de estilo aragonés. JOSÉ LUIS SOLANILLA. Zaragoza
Les llaman las ‘catedrales del vino’. Estos nuevos ‘templos’, de estar consagrados, tendrían que rendir homenaje a Baco o a Dioniso, dioses descubridores de los líquidos extraídos de las uvas, los vinos que la humanidad viene libando desde hace miles de años. Ahora, en Aragón muchos caldos se elaboran y duermen su crianza bajo los arcos y las bóvedas de estos edificios de culto con formas romboidales o estilizadas, que dibujan atrevidos y elegantes perfiles, dando una nueva perspectiva al horizonte que preside el macizo pirenaico.
Siguiendo las tendencias que imponen las modernas políticas empresariales, la arquitectura del vino convierte la bodega en un centro neurálgico en el que, además de albergar las actividades propias de una empresa vitivinícola, se desarrollan variadas acciones de promoción y difusión de los productos que allí se elaboran y de la cultura del vino en general. El edificio, su entorno y su contenido se convierten así en un reclamo turístico muy importante para las zonas rurales y en una nueva vía de negocio para los propietarios de estas explotaciones.
Una de las bodegas que ha marcado estilo en Aragón es la de Irius, ubicada a muy pocos kilómetros de Barbastro, capital de la Denominación de Origen de Somontano. Inaugurada hace pocos meses, su peculiar silueta destaca sobre el suave paisaje de viñas y lomas en el altiplano que hay llegando hacia Barbastro por la carretera de Monzón, poco antes de descender hacia el nivel del cauce del río Vero. El arquitecto navarro Jesús Marino Pascual es el autor del proyecto, resultado de un concepto de bodega funcional y moderna y que hunde gran parte de sus 30.000 metros de superficie construida bajo tierra, lo que permite un ahorro energético de un 70% y aprovechar la gravedad para el movimiento de las uvas, de los mostos y de los vinos. Otras obras relacionadas con la vitivinicultura que ha firmado este arquitecto son el Museo del Vino de Dinastía Vivanco y los edificios de Bodegas Darien y Bodegas Antión. El edificio de Irius, construido con acero y vidrio, alcanza una altura de 54 metros y se ha convertido ya en un icono de esta pujante Denominación de Origen.
Justo enfrente de Irius, al otro lado de la Nacional 240, se levanta otro edificio bodeguero que responde a los mismos objetivos de atracción del turismo enológico, aunque el estilo arquitectónico es bastante diferente. Se trata de la Bodega Laus, con una estética que transporta a quien la visita a ambientes orientales relacionados con el zen.
Predomina el color negro en una mezcla de materiales sencillos y a la vez funcionales, como son el hormigón, el vidrio y la madera. El edificio persigue cierto mimetismo con el paisaje de viñedos y con algunos olivos recién plantados que rodean la bodega. Mariano Beroz, responsable de la bodega y presidente del Consejo Regulador de la D.O. Somontano, destaca que este edificio desarrolla la idea de modernidad y funcionalidad de una bodega del tercer milenio. “Es una bodega que mantiene un perfecto equilibrio entre sus formas y el entorno en el que se ubica, entre el atractivo necesario para que guste a quienes nos visitan y la funcionalidad y comodidad imprescindible para nuestro trabajo habitual de elaborar vinos”, asegura.
En la misma D. O. hay otras bodegas con edificios también singulares, como Enate, que fue una de las primeras de España en apostar por un diseño moderno y rompedor con los estereotipos de las bodegas tradicionales. Se caracteriza por las líneas rectas de su perfil exterior. El ‘maridaje’ de esta bodega con el mundo del arte es otro atractivo para los visitantes de la Ruta del Vino del Somontano. Bodegas Olvena es otra empresa que ha levantado un edificio singular en la carretera de Barbastro a Aínsa y que combina formas tradicionales con líneas actuales.

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