China y su poder en la era de la futbolización

El fútbol como extensión de la política de liderazgo china

La 2ª economía global y principal exportador quiere lo mismo con la pelota.​

25 jun 2017
El creciente interés de China en el fútbol va de la mano con su nuevo rol de líder del comercio y la globalización, en tiempos que afloran el proteccionismo económico y los nacionalismos, según un artículo del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés).
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"No sorprende que el poder en el fútbol y el poder en la política estén entrelazados. A través del tiempo, los gobiernos se han dado cuenta que el deporte es un instrumento fantástico de poder blando. Las investigaciones muestran que los eventos deportivos pueden ser utilizados para difundir los valores culturales de una nación, así como hacer un país más atractivo para los inversores extranjeros y los estudiantes. En un mundo globalizado donde todos están compitiendo por recursos limitados, la capacidad de atraer talento e inversión se vuelve crítica", señala Stefan Hall en el artículo.
Desde la Segunda Guerra Mundial (y tras la caída de la Unión Soviética sobre todo), la estructura económica y de poder ha sido marcada por Occidente. En el fútbol ocurre algo similar, América del Sur y Europa dominan en las Copas del Mundo repartiéndose nueve y 11 títulos respectivamente de los 20 disputados hasta ahora. Es más, solo tres países —Alemania, Brasil e Italia— han ganado el 65% de los mundiales.
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"Pero, a medida que quienes tradicionalmente controlan el poder se enfrentan a retos, el espacio se abre a otros países para llenar los vacíos de liderazgo", indica el WEF. Ese es el caso de China, hoy principal exportador mundial y segunda economía más grande del planeta (lugares ocupados antes por Alemania y Japón).
Con el nacionalismo en aumento, muchos países occidentales están cerrando sus economías, persiguiendo intereses nacionales a expensas de los roles a nivel global. El presidente chino Xi Jinping advirtió y argumentó en contra de ello en el Foro de Davos este año. Además, hizo un llamado a más comercio y cooperación.
La gente "debe ver la incursión de China en el fútbol en los mismos términos que su creciente presencia en la diplomacia: como una extensión de su política actual" de líder, afirma el artículo.
El presidente Xi es un fanático del fútbol y quiere que su país se convierta en un líder global también en ese deporte. Para ello prometió los recursos necesarios y así se han instalado academias, se ha contratado a técnicos extranjeros (el uruguayo Gustavo Poyet es uno de ellos), e incluso han ofrecido la ciudadanía a jugadores extranjeros. Las empresas chinas ya habían empezado a invertir cientos de millones de dólares en el fútbol europeo y ahora lo hacen en su país.
Este año, los clubes chinos han comprado futbolistas extranjeros de una forma no vista previamente. En el mercado europeo de invierno, los clubes de la Súper Liga china desembolsaron US$ 336,5 millones en traspasos, más que cualquiera de las grandes ligas. La Premier League inglesa le siguió con US$ 271,4 millones, luego viene la Serie A italiana con US$ 97 millones, y cuarta se ubicó la League One china (la segunda división) con US$ 68,9 millones, superando a la Bundesliga alemana, a La Liga española y a la Ligue 1 de Francia.
A fuerza de buenos salarios, el fútbol chino se ha llevado figuras del fútbol europeo y sudamericano. Así, de los 20 futbolistas mejor remunerados del mundo, la mitad juegan en equipos chinos.
En 2016, China ya superó a Francia entre los que más gastan en traer jugadores, y se acerca así a Italia y España.

Globalización.

Después del Brexit y las elecciones en Estados Unidos en 2016, los efectos de la globalización han comenzado a estar severamente cuestionados.
La economista británica Diane Coyle ha explicado que las fuerzas duales de la globalización y automatización del trabajo han creado desequilibrios en la velocidad a la que la globalización beneficia la vida de las personas. A eso se suma que no ha habido políticas a tiempo para proteger a los perdedores de la globalización, expresa el Foro Económico Mundial.
En el fútbol sucede algo parecido. La inmigración en Europa se ve en la diversidad étnica de sus selecciones. "Mientras la influencia de los futbolistas extranjeros incrementó la calidad de las ligas europeas, eso ocurrió a expensas de los bienes nacionales. Un análisis mostró que en las últimas competiciones europeas solamente 37% de los futbolistas jugó en sus ligas domésticas", indica el artículo.
Las ganancias de esta globalización en el fútbol han sido solamente para unos pocos clubes. En Inglaterra solamente cinco equipos (Manchester United, Manchester City, Arsenal, Chelsea y Leicester City) han ganado la Premier League en las últimas 20 temporadas (el outsider Leicester ganó solo una). Al mismo tiempo, más de 50 clubes se han vuelto insolventes.

El deseo de organizar una copa del mundo.

En junio, el presidente chino, Xi Jinping, le dijo al jefe de la FIFA, Gianni Infantino, que espera que su país pueda organizar una Copa del Mundo "en el futuro". La FIFA dijo luego en un comunicado que la reunión entre Xi e Infantino se centró en la popularidad del fútbol en China y en el compromiso del Gobierno por mejorar el acceso a este deporte. "Además, el presidente chino expresó su esperanza, y el sueño de muchos chinos, de que el país tenga la oportunidad de organizar un Mundial de la FIFA en algún momento del futuro", dijo el organismo. La especulación ha crecido respecto a que China desea lanzar una candidatura para albergar el torneo en 2030 o 2034. China, actualmente en el puesto 82 del ranking FIFA, ha clasificado solo una vez a un Mundial, en Corea del Sur y Japón 2002, donde perdió los tres partidos de la fase grupal (ante Brasil, Costa Rica y Turquía) y no logró marcar ningún gol. Xi ha expresado varias veces su deseo de que su país clasifique a otra Copa del Mundo. Aún tiene chances de llegar a Rusia 2018 y soñar con tener una mejor participación en la principal competencia del fútbol.

La mirada del gigante asiático.

China mira los desarrollos que se han dado en el mundo del fútbol de cerca y "claramente tiene un ojo puesto en proteger su liga de salarios y transferencias hiperinfladas", explica el artículo del Foro Económico Mundial. Tres de los cinco futbolistas con mayor salario de todo el mundo están en el fútbol chino, pero ninguno llega a la talla de superestrellas como el portugués Cristiano Ronaldo, el argentino Lionel Messi o el brasileño Neymar. Así que deberá tener cuidado.
De todas maneras, la Asociación China de Fútbol ha introducido algunas reglas como limitar el número de futbolistas extranjeros en el campo de juego, así como anunciar un impuesto de 100% del precio de transferencia de los jugadores extranjeros a clubes con pérdidas. "Será interesante ver si el gobierno actúa tan cautelosamente en la economía internacional", reflexiona el artículo.
Hasta ahora, "China está subido a la ola de la globalización para avanzar en su economía y crear empleos", afirma el artículo. De hecho, la globalización ayudó al gigante asiático a sacar a cientos de millones de personas de la pobreza. China "está anticipando que globalizar su mercado futbolístico será muy beneficioso", concluye el Foro Económico Mundial.
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